
Para nadie es novedad que el cobre es uno de los principales sustentos económicos del país. Algunos incluso afirman que se trata del sueldo de Chile, proporcionando un ingreso clave en nuestras finanzas. Un metal que ha existido en la tierra por millones de años y que nuestro país se jacta de tener en cantidades incalculables, con el mayor yacimiento minero del planeta. Sin ir más lejos, anualmente exportamos al mundo más de cinco millones de toneladas de este recurso, el que tiene diversos usos en la industria.
Sin embargo, sólo en septiembre de 2006 el cobre fue reconocido por la Agencia de Protección Medio Ambiental de los Estados Unidos, como el primer y único metal con propiedades bactericidas, un anuncio que cambió el uso del metal rojo en el mundo entero.
Investigación concluyente que pronto se trasformó en una nueva industria: La fibra de cobre. Y donde nuestro país tuvo una importante participación. El ingeniero químico de la Universidad de Chile, Luis Améstica, en conjunto con entidades estadounidenses, desarrollaron innovadoras formas para darle uso a este descubrimiento.
Se llegó así al desarrollo de una fibra especial con pequeñas partículas de cobre purificadas en un 99.99 por ciento, del tamaño de un micrón; las que hoy se transforman en diversos productos con reconocidas propiedades antisépticas.
Ropa quirúrgica, sábanas de hospital, toallas, calcetines, hasta utensilios de cosmética, son sólo algunos ejemplos de lo que esta novedosa industria ofrece en todo el mundo.
En Chile esta verdadera revolución científica, se encuentra representada por Cupron Andino, empresa que obtuvo los derechos de comercialización y desarrollo a nivel latinoamericano; y que comenzó a funcionar a fines de 2006. Cuatro ingenieros químicos de la Universidad de Chile, entre ellos Améstica y Claudio Escobar, su gerente general, tomaron el desafío de dar a conocer los beneficios saludables del cobre con excelentes resultados.
Hoy hospitales, empresas salmoneras y lugares públicos como las estaciones de Metro, han aplicado este metal como medida sanitaria con el objeto de evitar la proliferación de gérmenes. El tema no es menor, se ha comprobado que incluso los virus más resistentes y agresivos del mundo, como la gripe aviar, mueren al entrar en contacto con el cobre. Y no sólo eso. Entre sus propiedades anti microbianas, están además las de combatir hongos y bacterias; además de propiedades curativas impresionantes como la regeneración de la piel en casos extremos como las escaras (heridas profundas), lo que brinda protección a personas que sufren de diabetes.
De esta forma Cupron ha desarrollado una serie de productos especiales, entre ellos llama la atención las calcetas especiales para diabéticos, los que además de contribuir en el proceso de cicatrización en los pies del enfermo, tiene sus costuras por la parte externa, con tal de evitar cualquier laceración.
Asimismo las sábanas de cobre evitan el contagio de enfermedades intrahospitalarias, las que eliminan el 99.99 por ciento de organismos, “se han hecho mediciones que demuestran que la mayor fuente de contaminación en un hospital ocurre cuando se hacen las camas, -al sacudirlas-, por lo que el uso diario de la fibra de cobre sería primordial” agrega Améstica.
Otro importante uso de esta fibra se encuentra en las fundas de almohada. Este simple utensilio elimina ácaros, además de mejorar la piel y borrar arrugas en cuestión de meses. Ideal también para personas que padecen enfermedades a la piel como la soriasis y el acné, puesto que renueva la pigmentación de la piel y la limpia por completo.
Sin embargo, uno de los productos más importantes es el parche de cobre, compostura que desinfecta y cicatriza graves escaras y heridas gangrenosas en el lapso de en 12 meses con increíbles resultados.
Toda una revolución médica que por su baja concentración de cobre en la fibra, no implica riesgos para la salud, muy por el contrario, esta nueva forma de uso del mineral no sólo llegó a revolucionar el agitado mercado metalúrgico, sino a ofrecer la mejor alternativa en la cura de patologías biológicas. Precios referenciales: Fundas $14 mil Sábanas hospitalarias de $25 mil a $80 mil Toallas $9 mil Parches $7 mil, 12 mil pesos Juego de Cosmética (4 piezas) $12 mil Calceta para diabético $10 mil el par Calceta de vestir (color blanco y negro) $5.500
Para acceder a estos productos los interesados deben contactarse directamente con la empresa:Cupron Andino S.A. Pedro León Ugalde 1386-A – SantiagoTeléfono: (562) 556 4549www.cupronandino.com
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