| Actualidad NacionalMOP Relicita aeropuerto de Punta Arenasmartes, 06 de enero de 2009 Leer más. |
| El Español Chileno |
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| Escrito por Equipo Escuela Newen | |||||
| jueves, 24 de abril de 2008 | |||||
![]() ¿Cuáles serían las características que distinguen nuestra variedad de español en relación al resto de Hispanoamérica y España? La verdad es que hacerse esta pregunta muchas veces nos lleva a respuestas que no hacen más que demostrarnos la gran unidad lingüística que existe entre los hablantes nativos de español. Por ejemplo, basta abrir cualquier guía de viajes señalando que los chilenos aspiramos y, muchas veces, no pronunciamos las “s” finales. Cubanos, venezolanos, argentinos, andaluces, entre otros, compartimos este rasgo. Del mismo modo, se dice que relajamos o no pronunciamos la “d” de palabras como “cansado”…probablemente es más sencillo decir en qué países no se produce este fenómeno. Entonces, ¿qué es lo que nos hace parecer frente al resto como una especie de sujetos que hablamos prácticamente un dialecto del español? Al parecer, como dejamos entrever en el primer párrafo, la forma de pronunciar no es el factor más importante, al menos, las características que siempre se nombran como típicas nuestras. Hay otra que quizás es mucho menos notoria y probablemente pasaría más desapercibida si no fuera porque el sonido aparece en el nombre de Chile. Nos referimos a cómo pronunciamos la “ch”. Si se trata de personas de clase media o alta, en términos fonéticos, lo hacemos de una forma africada, como si al sonido normal agregáramos una “t”. De hecho, muchas veces cuando un estudiante de español como lengua extranjera escribe una palabra desconocida para él con este sonido, lo hace con una “t”. Por ejemplo, si el profesor dice “techo” el estudiante escribe “tetcho”. Obviamente, la mera pronunciación de un sonido de una forma peculiar no logra explicar el cuadro de una variedad de español claramente diferenciada del resto de Hispanoamérica. Habría que pensar también en la rapidez con la que emitimos nuestras frases. Si nos comparamos con un peruano, boliviano o colombiano, probablemente nosotros tardaríamos la mitad del tiempo en decir una misma frase. En más de una oportunidad hemos escuchado a algún estudiante diciendo que después de haber ido a Bolivia o a Perú se dieron cuenta que no sólo eran capaces de hablar o leer en español, sino que también de entenderlo. Pero creemos que ambos factores aún no son suficientes para comprender lo que construye nuestra tan particular forma de hablar. Tal vez iniciar una rápida revisión de cualquier diccionario de nuestra lengua pueda ser más aclarador. En letra cursiva, muchas veces con una abreviatura, aparece el término chilenismo, es decir, una palabra que se usa sólo en nuestro país. La cantidad de veces con la que uno se puede encontrar con este concepto es impresionante, así como las veces en que usamos una palabra que es entendida en el resto de Hispanoamérica pero que sólo es común en Chile; en palabras más simples, es como si habláramos una jerga, como cuando un doctor nos explica la enfermedad que nos aqueja en sus términos. Claro, es nuestra misma lengua, pero las palabras sólo las conoce él. Una sensación similar fue la que describió un estadounidense que llegó hace algunos años a Chile. Según él, tenía conocimientos de español suficientes para hablarlo, sin embargo, ya al tomar el taxi desde el aeropuerto hacia Santiago, se dio cuenta de que no podía entender al chofer, situación que se fue repitiendo consistentemente con el correr de los días. Compró una libreta y fue anotando todas aquellas expresiones y palabras definidas como chilenismos. Finalmente, su impresión terminó plasmada en un libro indispensable para cualquier extranjero que quiera pasar un tiempo prolongado en nuestro país, nos referimos a How to survive in the Chilean Jungle, compilación que cuenta además con ilustraciones muy sugerentes a cargo del conocido caricaturista Guillo. Probablemente, la experiencia anterior nos lleva a pensar que un extranjero puede “sufrir” con todos los sonidos que se pronuncian de una forma especial en Chile, sin embargo, puede estar preparado a escucharlos si lee las advertencias en su guía de viajes; del mismo modo, también puede tener conocimiento previo acerca de la rapidez con la que hablamos. Quizás, con un poco de práctica y después de algún tiempo, sería capaz de entender qué decimos, pero lo que verdaderamente constituiría el desafío mayor, sería conjugar todo lo anterior con el aprendizaje de la interminable lista de palabras “sólo en Chile”. ¡Suerte
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