Sólo fue lo material, de lo contrario partiríamos esta nota de otra forma. Tras ver hoy en los medios como el empresario cultural, Juan Pablo Sáez, salía magullado, pero vivo del interior de su teatro en llamas, tal vez, por un favor divino.
Sin embargo, de igual manera lamentamos lo ocurrido ayer en pleno barrio Bellavista a eso de las 10.20 de la mañana, cuando la mala manipulación de un esmeril inició el incendio de proporciones que acabó con el 90 por ciento del famoso Teatro San Ginés, reconocido por su nutrida cartelera cómica y obras de grueso calibre.
Poco y nada se logró salvar del lugar, según fuentes oficiales, la pérdida casi total del teatro se debió a las reparaciones y ampliación del aire acondicionado, fundamentales para paliar el calor y la gran demanda de público que cada semana copaba sus butacas.
Si bien hay seguros comprometidos, la pérdida de tan importante centro deja entrever la importancia de espacios como éste, y a su vez la falta de otros centros culturales de igual magnitud con la misma infraestructura, muy parecida a la europea, que sustente una cartelera variada y novedosa en cuanto a puesta en escena se refiere.
Un espacio como el San Ginés, es imprescindible para el desarrollo del teatro y las nuevas generaciones de actuación, como también compañías extranjeras, sin ir más lejos la cartelera de este año se iniciaba con la obra “Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve”, un montaje cómico con la participación de Pilar Cox; y en mayo el regreso de la exitosa obra argentina, “La omisión de la familia Coleman”.
Las obras, sin embargo, siguen en cartelera, pero se trasladan al San Ginés de Plaza Vespucio, también existe la posibilidad de exhibirlas en el Centro Mori, tras el ofrecimiento espontáneo de su dueño, el actor Benjamín Vicuña.
No indiferentes con lo ocurrido, la Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, fue enfática en asegurar que el Estado hará los esfuerzos que se requieran para recuperar el teatro.
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